¿Cuál es la importancia que posee la protesta -en todas sus formas- como medio para construir un pensamiento crítico y una ciudadanía joven activa en Costa Rica?

¿Cuál es la importancia que posee la protesta -en todas sus formas- como medio para construir un pensamiento crítico y una ciudadanía joven activa en Costa Rica?


Autores: Catalina De León 10A, María Laura Jiménez 10A y Larissa Mora 10B

Todas las sociedades democráticas deben tener un elemento esencial en común: una comunidad participativa. Pero, ¿a qué se refiere este concepto? Una ciudadanía participativa es aquella que se involucra, no solo en las elecciones de los representantes, sino también en las campañas de gobierno, y se mantiene informado y expresa su opinión con respecto a las acciones que toman los gobernantes. Sin embargo, la participación ciudadana no puede mantener al gobierno por sí sola. La rendición de cuentas y la transparencia en sus procesos de parte del gobierno es fundamental. La democracia se trata de crear una relación sana entre la población y el los gobernantes, en la cual se busca que el último trabaje con y para el pueblo solamente. Lamentablemente, es muy común que se presenten situaciones que complican este equilibrio.

En Costa Rica se han presentado diversas situaciones en las últimas décadas; todos los gobiernos han hecho daño de una u otra manera, y entre las situaciones más recientes se encuentra el robo de datos y la corrupción. El país la está pasando mal y el pueblo ya no cree en el gobierno, al punto que es común escuchar a los jóvenes decir que prefieren irse del país. ¿Qué se puede hacer en estos casos? ¿Qué puede hacer el pueblo para lograr que el gobierno se haga responsable de sus acciones cuando claramente no lo quieren escuchar? La respuesta es el tema principal de este ensayo: protestar.

Las protestas, o manifestaciones, son los movimientos sociales cuyo propósito es mostrar la disconformidad que se tiene con respecto a una situación. Estas han formado parte de la historia en los últimos cientos de años. Las protestas son una forma de participación ciudadana; el pueblo se involucra en la política de su país, y, por necesidad, la toma en sus propias manos. Las protestas pueden buscar el reconocimiento de los derechos de un grupo de personas, como lo son las marchas de Black Lives Matter y las del colectivo LGTBQI+, entre otras. Otras marchas tienen un enfoque más político que social, y buscan corregir operaciones del gobierno: algunas pretenden protestar sobre el estado de la educación a nivel nacional, mientras que otras piden deshacerse de un político o una ley.

En la mayoría de los casos, estas protestas son pacíficas. No se busca causar un daño, sino tomar una medida mayor para hacerse notar frente a un gobierno que no presta atención a las medidas más ligeras. Tomar las calles, como se dice, suele ser una forma efectiva de lograr captar la atención.

Muchos piensan que, por ser manifestaciones pacíficas, su efectividad es nula, pero, por el contrario, las manifestaciones han demostrado su efectividad, y no solo en los tiempos modernos, han sido efectivas por muchos años. Cada vez son más personas las que están interesadas en unirse a manifestaciones, y gracias a esto, muchas minorías, mujeres, personas LGBTQI+ y personas que no son escuchados han tenido la exposición que merecen y los demás se toman enserio sus problemas y se unen a la lucha contra los opresores.

Las nuevas generaciones han tomado como modelo todas las generaciones que vinieron antes, y se hicieron su lugar en el mundo y en la historia. En la sociedad actual, donde la corrupción, los prejuicios y las injusticias son noticias diarias, los jóvenes energéticos y con sed de justicia no pierden el tiempo, y salen a las calles a protestar. De una u otra manera, se hacen escuchar. Y gracias a ellos, las formas de protesta no están limitadas, sino que han aprendido a utilizar sus talentos como herramienta. Escriben canciones y novelas, pintan, incluso por medio de las redes sociales, a las que las antiguas generaciones ven con desprecio, han tomado un papel esencial en las protestas de los jóvenes.

Con todo esto, los jóvenes han revolucionado lo que es la participación ciudadana. Ahora, ser un ciudadano activo incluye involucrarse en las protestas y participar en las discusiones en redes sociales, siempre manteniéndose informado. Además, con las protestas han abierto un espacio en el que los jóvenes pueden participar sin restricciones, cosa que no les es posible en las votaciones por ser menores de edad. Por medio de esto movimientos, logran informar a toda la población de lo que está mal y cómo se pueden corregir los problemas. Junto con esto, las protestas les muestran a los jóvenes que la esperanza nunca se pierde, y todos estamos unidos contra todos los problemas que se puedan avecinar.

Otra ventaja es que las protestas permiten que el joven analice la situación y tomé una decisión informada, teniendo en cuenta tanto el punto de vista de los protestantes como de aquellos que se oponen al movimiento. Sin las protestas, los opresores podrían fácilmente controlar la información que se transmite a la población para tenerlos de su lado y ocultar sus errores o delitos.

Con esto, también se fuerza al gobierno a mantener su promesa: rendir cuentas y ser transparente con sus acciones. Un grupo de personas que sea persistente con su propósito es suficiente para mantener a raya a los gobernantes, ya que saben que alguien está al pendiente de sus acciones y están dispuestos a hacer cualquier cosa para frenar cualquier proceso que vaya en contra de la seguridad e integridad de la población.

Se puede concluir que las protestas les devuelve el poder al pueblo cuando el gobierno intenta tomarlo todo para sí. Estas buscan reestablecer el equilibrio que se perdió en alguna parte del camino, y mantener el concepto de democracia del país lo más verdadero posible. Principalmente, las protestas son una de las formas más efectivas de participación ciudadana en las que todas las personas pueden tomar parte de la manera que les resulte más conveniente, dando la opción de que la voz de cada uno se escuche.


Araya, B., Bien Jiménez, L. y Chacón, D. (Ed.). (2020). Educación Cívica 10. Clase Editorial. 

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